Durante la 51ª Muestra Internacional de Artesanía UC Artesanía UC lanza Guía de Buenas Prácticas para la Colaboración A+D

29 enero 2025

El equipo de investigación incluyó a académicas de Diseño UC como Elena Alfaro, líder del proyecto y directora del Programa de Artesanía UC, Gabriela Sandoval, Paulina Jélvez y Macarena Cabrera, además de Tania Salazar, directora del Programa de Artesanía de la UCT, y Óscar Acuña, director de la Escuela de Diseño de la UV. También participaron Caterine Galaz, de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, estudiantes de Diseño y el artesano marroquinero Daniel Vicencio, Sello de Excelencia a la Artesanía 2012.

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La apropiación cultural, la instrumentalización, el abandono, los desequilibrios de poder, la autoría y el escaso respeto por las identidades territoriales son algunos de los mayores desafíos que enfrenta la relación entre Artesanía y Diseño (A+D). Estas tensiones dificultan la confianza entre ambas disciplinas, poniendo en riesgo las colaboraciones y su desarrollo sostenible. Sin embargo, a pesar de estas barreras, las iniciativas conjuntas continúan y han generado aprendizajes valiosos que, hasta ahora, no se habían sistematizado en Chile.

En este contexto nace el proyecto “A+D Artesanía y Diseño”, liderado por el Programa de Artesanía de la Pontificia Universidad Católica de Chile en colaboración con la Escuela de Diseño de la Universidad de Valparaíso y el Programa de Artesanía de la Universidad Católica de Temuco. Esta iniciativa pionera, financiada por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través del Fondart Nacional 2021, tuvo como objetivo principal identificar, analizar y sistematizar buenas prácticas para promover relaciones éticas y horizontales entre artesanos/as y diseñadores/as. 

El resultado de este esfuerzo interdisciplinario es la Guía de Buenas Prácticas para la Colaboración entre Artesanía y Diseño, A+D un documento que sintetiza el trabajo colectivo y participativo en tres territorios: Santiago, Valparaíso y Temuco, que fue lanzado durante la 51ª Muestra Internacional de Artesanía UC. “Creemos que esta publicación llena un vacío en el ámbito de la colaboración entre Artesanía y Diseño, entregando recomendaciones prácticas que son pertinentes para ambas disciplinas. Dieciséis sugerencias en lenguaje sencillo que son una fotografía del momento actual que reflejan las voces de artesanos y diseñadores en diferentes territorios”, dice Elena Alfaro, directora del Programa de Artesanía UC y líder del proyecto. 

Una metodología interdisciplinaria y territorial

La iniciativa, desarrollada entre 2021 y 2024, adoptó un enfoque interdisciplinario que combinó investigación académica con trabajo en terreno. Gabriela Sandoval, académica de Diseño UC y coordinadora de la investigación, explica que el proyecto comenzó con la identificación de casos relevantes de colaboración A+D mediante análisis bibliográfico, entrevistas con expertos de ambas disciplinas y recopilación de experiencias en cuatro categorías: proyectos Fondart, Sellos de Excelencia a la Artesanía, emprendimientos e iniciativas académicas. “Con esa información elaboramos un listado preliminar de 25 buenas prácticas, que luego validamos con artesanos, diseñadores y otros actores relevantes de ambas disciplinas, en mesas de trabajo mixtas que realizamos en Santiago, Valparaíso y Temuco. Este proceso permitió llegar a las 16 recomendaciones finales”, dijo.

Las mesas participativas territoriales –que se llevaron a cabo en las sedes de cada institución, con más de 30 asistentes por ciudad– no solo permitieron validar las prácticas identificadas a través de la creación de diversas herramientas, sino también integrar diversas perspectivas sobre los desafíos y oportunidades que enfrenta la colaboración entre ambas disciplinas. “Aunque las buenas intenciones eran compartidas por todos, las mesas revelaron la falta de herramientas claras para estructurar las colaboraciones entre Artesanía y Diseño. Esto resaltó nuestra tesis de la necesidad urgente de establecer directrices que favorecieran a ambas partes”, señaló Sandoval.

Si bien inicialmente se pensó que el análisis de casos sería el eje central del proyecto, la académica UC resalta que lo más relevante fue escuchar las voces en las mesas participativas. “Los casos analizados aportaron los insumos a estas conversaciones, pero fueron estas instancias las que realmente permitieron clarificar el proceso y distinguir lo que funcionaba y lo que no en distintos contextos”. 

Daniel Vicencio, artesano marroquinero y Sello de Excelencia a la Artesanía 2012, destaca su participación en estas mesas de trabajo como una experiencia enriquecedora. «Interpreté y representé las inquietudes de los artesanos, fortaleciendo el diálogo y promoviendo un entendimiento mutuo. También contribuí al contenido final, garantizando que reflejara valores como el respeto por nuestra identidad cultural y la equidad. Fue un honor ser parte de un proyecto que visibiliza nuestra labor y establece pautas para fortalecer las relaciones entre artesanía y diseño, promoviendo prácticas éticas y justas que protegen y valoran nuestro oficio«.

Óscar Acuña, director de la Escuela de Diseño de la Universidad de Valparaíso dice que el trabajo colaborativo y multidisciplinar que se dio en los tres territorios dejó como aprendizaje primordial el poder reconocer que más allá de una división geográfica sobre la colaboración entre la Artesanía y el Diseño, hay tensiones y oportunidades que se reiteran y reconocen al compartir experiencias comunes. “La colaboración es inherente al ser humano, pero no aparece como una acción natural en el contexto de campos, oficios o disciplinas distintas. Por ello, es destacable comprender los modos que podemos aplicar para facilitar el encuentro y alcanzar una integración efectiva que va en beneficio de ambos campos, pero principalmente del objeto artesanal y del consumidor de ese objeto”, dice.

El trabajo colaborativo también es destacado por la coordinadora del Programa de Artesanía de la Universidad Católica de Temuco, ya que fomenta la reflexión y conecta con las voces de los diversos actores involucrados en las etapas del proyecto. “Nos permite enfocar la atención en esos procesos y en la construcción de nuevas formas de hacer y relacionarse. En ese sentido este proyecto nos dio la oportunidad de reflexionar sobre el trabajo realizado en la UCT, especialmente con la creación de la carrera de Oficios Creativos. Mirando atrás en esta última década, podemos constatar que sí ha habido una evolución en la colaboración entre Artesanía y Diseño, lo que ha generado un beneficio mutuo y un desarrollo disciplinar sólido y coherente”, afirma.        

Contenidos y aportes de la guía

La Guía de Buenas Prácticas A+D está organizada en torno a 16 recomendaciones, estructuradas en cuatro etapas del proceso colaborativo: Antes de partir, Al comienzo, Durante y Al final. Su propósito es ofrecer herramientas prácticas y reflexiones éticas para orientar proyectos que respeten la riqueza de los saberes tradicionales y aprovechen las oportunidades del diseño contemporáneo. 

Lejos de ser un manual definitivo, la guía aspira a ser un punto de partida para fomentar procesos colaborativos sostenibles, adaptables a las realidades y contextos de cada proyecto. “Existe una perspectiva teórica y otra práctica, la guía viene a reunir esas dos dimensiones proyectuales –artesanía y diseño– incluyendo sus valores comunes en tanto metodologías y estrategias, que facilitan el encuentro, la creación y, por lo tanto, la colaboración”, dice Óscar Acuña de la UV.

Tania Salazar de la UCT destaca el resultado final como “una forma generosa de compartir la experiencia de artesanos, artesanas y profesionales del diseño, que con mucha disposición y voluntad han abierto un camino de trabajo conjunto que, estamos convencidos, es el que permite crecer y aportar no solo a las disciplinas, también a la sociedad en general”, dice.

Que la guía promueva el reconocimiento de la autoría del trabajo artesanal, la horizontalidad en las relaciones, el intercambio de saberes y una retribución económica justa, son los puntos que el marroquinero Daniel Vicencio valora especialmente del documento. «Es un alivio establecer acuerdos claros que visibilicen y reconozcan mis aportes, evitando la apropiación de mis ideas o técnicas. Además, el enfoque en el respeto por la diversidad cultural refuerza la importancia de las raíces profundas que tiene mi oficio en mi comunidad e historia. En resumen, esta guía me ayuda a proteger mi oficio, dignificar mi trabajo y asegurar colaboraciones justas, equitativas y enriquecedoras para ambas partes”, dice.

Por último, Elena Alfaro, de Artesanía UC, resalta el ejercicio de reflexión sobre el encuentro de dos disciplinas que significó este proyecto y que fue, en sí mismo, una forma de trabajar colaborativamente entre universidades, instituciones, artesanos y diseñadores bajo la mirada común que la colaboración entre Artesanía y Diseño necesita una base informada y consensuada. “Esta guía busca acompañar a quienes decidan avanzar en esa dirección, que siempre debe ser un ejercicio de libertad”, concluye.

 

EQUIPO DE INVESTIGACIÓN

El equipo de investigación incluyó a académicas de Diseño UC como Elena Alfaro, líder del proyecto y directora del Programa de Artesanía UC, Gabriela Sandoval, Paulina Jélvez y Macarena Cabrera, además de Tania Salazar, directora del Programa de Artesanía de la UCT, y Óscar Acuña, director de la Escuela de Diseño de la UV. También participaron Caterine Galaz, de la Facultad de Ciencias Sociales de la U. de Chile, estudiantes de Diseño y el artesano marroquinero Daniel Vicencio, Sello de Excelencia a la Artesanía 2012.

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