El cobre no es solo el sueldo de Chile; es también parte fundamental de nuestra identidad hecha a mano. El metal ha estado presente en la historia de nuestro territorio desde tiempos ancestrales y hoy sigue siendo un material vivo y un medio para expresar ideas, emociones y preguntas sobre el mundo que habitamos. Esa es la invitación de Lenguajes en cobre: Tres narrativas contemporáneas”, la exposición recientemente inaugurada por el Programa de Artesanía UC, en el Centro Cultural Montecarmelo, que reúne obras de artesanos y artesanas en este icónico metal: Jorge Monares (Región Metropolitana), Juan Carlos Orellana (Región de O´Higgins) y el Taller Memorias (Región de la Araucanía)
La exhibición, de entrada gratuita, invita al público a descubrir la versatilidad del cobre de la mano de estos tres creadores, quienes transforman las láminas y el hilo del metal en obras que dialogan con el pasado, los desafíos actuales del territorio, la biodiversidad y la resistencia, a través de distintas técnicas como la forja, el martillado y el tejido.
Además de las obras, la exposición permite adentrarse en el proceso creativo de las y los autores a partir de bocetos y anotaciones que revelan los caminos detrás de cada trabajo y cómo cada creador ha construido un lenguaje propio para dialogar con el metal.
Jorge Monares: maestro de la forja
Con más de 45 años de trayectoria, Jorge Monares ha dedicado su vida a descifrar y rescatar la forja colonial, labor que le ha valido el Premio Nacional Maestro Artesano 2013 y el Sello de Excelencia a la Artesanía 2011 y 2020. “Mi trabajo nace de la necesidad de replicar las piezas de los museos: jarros y ollas de cobre forjado del 1600, que ya nadie sabía hacer. Experimenté 13 años hasta que desarrollé mi propio mi método”, explica el maestro. “Esta técnica la trajeron los jesuitas a Chile, quienes hundían el cobre caliente en un hoyo en la tierra para darle forma. Yo hago el proceso inverso: en lugar de introducir el metal en el suelo, tomo una lámina de cobre de un milímetro de espesor y la golpeo desde afuera, apoyado en maderas y fierros, hasta hacer surgir la pieza, sin soldaduras, ni cortes ni uniones”, dice.
En Lenguajes de cobre, el autor presenta una serie de contenedores de diseño propio que desafían la mirada del público al exhibir cuellos extremadamente estrechos, una decisión estética que funciona como certificación de su maestría técnica. «Hago los cuellos lo más pequeños posibles para demostrar que ahí no hay moldes ni máquinas; es imposible sacar un molde de una pieza tan cerrada».
Para Monares, esta exposición en Montecarmelo es fundamental para resignificar este material a nivel nacional: «Somos conocidos mundialmente por las minas de cobre, pero en artesanía nos falta mucho por mostrar. Con el cobre se puede hacer mucho más que una paila; esta exposición es un empuje para un trabajo que no es muy conocido y que espero poder enseñar para que no se pierda”.
Juan Carlos Orellana: ciencia y artesanía
Desde su taller en Machalí, en la Región de O’Higgins, Juan Carlos Orellana lleva más de 30 años demostrando que el cobre puede contar historias que no se ven a simple vista. En su original trabajo, reconocido con tres Sellos de Excelencia (2010, 2012, 2019) y el galardón de Maestro Artesano 2014, Orellana recrea las formas de microorganismos como radiolarios y diatomeas -presentes tanto en fósiles milenarios como en las aguas actuales del río Cachapoal-, seres que han habitado la Tierra desde los inicios de la vida.
En esa exposición exhibe dos líneas de trabajo: piezas inspiradas en conchitas y fósiles, y una colección que combina piedra de río con cobre. Para el autor, llevar estos diseños al cobre es un privilegio que le permite realizarse como artesano, utilizando el oficio como una herramienta de educación y divulgación más allá de lo comercial. «Conocer las estructuras de los radiolarios me abrió un mundo difícil de imaginar. Mostrar esto al común de las personas es muy gratificante, así como lo es verlos a través del microscopio», explica. De esta manera, su sirve para construir un relato sobre la importancia de este patrimonio natural para la vida en el planeta. “Participar de esta exposición es un hito muy importante, porque es un reconocimiento a esta nueva forma de ver la artesanía. Para mí, hacer artesanía es usar las habilidades manuales y la transformación de la materia para dar a conocer la importancia de este micromundo «, afirma.
Taller Memorias: Tejido y resistencia
Desde Padre Las Casas, el Taller Memorias -dupla formada por Carmen Gloria Vivanco y Mercedes Nistal- utiliza el tejido en cobre para hablar de identidad, territorio y la experiencia de las mujeres. Con una Mención Honrosa en el Sello de Excelencia a la Artesanía (2025) y preselecciones en años anteriores en el mismo galardón (2017 y 2018), sus obras combinan la joyería, vasijas y objeto artísticos con un fuerte discurso social, utilizando la cestería aplicada al metal como una forma de «tejer» nuevas realidades y sanar heridas históricas.
En esta exhibición presentan tres instalaciones: «Mujeres Fronteras», vasijas que representan una reunión de mujeres frente al horizonte “que hablan de la familia y de la resistencia frente al machismo”; «La niña Gabriela», sobre la memoria política de la Araucanía y los «Destejidos», sobre las experiencias personales de Mercedes Nistal. «Nuestras piezas hablan del hogar, el linaje y la resistencia frente al machismo histórico. Mujeres Fronteras representa a mujeres unidas mirando un amanecer, porque para criar un hijo necesitas una comunidad completa. Usamos las vasijas para hablar de lo que nos duele con metáforas», explica Carmen Gloria Vivanco.
Mercedes Nistal, por su parte, redefine la técnica desde su identidad. «Como mujer, migrante y lesbiana mis piezas ahora tienen un sentido de deconstrucción. Parto de vasijas alfareras tejidas en cestería y las transformo en espacios de protección, como nidos o cuevas, donde releo los imaginarios del Wallmapu a través de mi propia historia».
Para ambas creadoras, la importancia de esta exposición radica en la posibilidad de exponer como dupla, algo que no siempre se da en el circuito, pero sobre todo en poder mostrar la versatilidad del cobre: «El cobre como elemento identitario ha perdido valor, y esta exhibición busca recuperarlo sumergiendo al público en estos mundos personales y reflexivos. Queremos que el público vea que de un mismo elemento puede haber una versatilidad enorme cuando se pone intención, amor y arte», dice Vivanco.